Siempre que me enfrento al reto de escribir estas líneas, un conato de nostalgia impregna mis ideas. Es una nostalgia sana, de la que aporta sensaciones agradables por
los recuerdos deportivos, reflejados año tras año en las sucesivas generaciones.
Sin embargo este año existe un añadido más, ya no es sólo nostalgia por lo vivido uno
mismo, sino un recuerdo cariñoso y lleno de afecto hacia otros, nuestros mayores, que
vivieron con anterioridad situaciones deportivas, extradeportivas, de dificultad, de
ilusión, de fuerza, de ganas, de esperanza…y un sin fin de circunstancias que no cabrían
en este pequeño escrito y que a buen seguro sólo ellos conocen. Su humildad, ampliamente conocida por todos los que hemos tenido la suerte de recibir
su legado, nunca alcanzó el reconocimiento que tanto merecen.
Hace 50 años, el ADEMAR, equipo formado por jugadores Maristas, alcanzó por
méritos propios, una plaza en la que se llamó 1ª División Nacional, máxima categoría en
ese entonces y que pasaría a llamarse dos años después División de Honor, precursora
de la actual Asobal. Una plaza entre los grandes de ese momento que coincidían con los grandes de ahora
como es el caso del Granollers o incluso de los gigantes ya desaparecidos pero presentes
todavía en nuestra memoria como el Atlético de Madrid.
Repasar nuestra historia gráfica y descubrir fotos de nuestro antiguo patio del
Colegio lleno a rebosar viendo disputarse un partido de la máxima categoría contra el
anteriormente citado "poderoso" del Balonmano Atlético de Madrid resulta impagable.Y eran los nuestros, que fueron capaces incluso de alcanzar la máxima gloria que nunca
en la historia del balonmano Aragonés, ningún equipo, incluido el CAI Balonmano
Aragón ha podido siquiera hasta ahora igualar, ojalá lo consiga: en la temporada 65-66,
nuestro ADEMAR de Zaragoza alcanzó el 4º puesto empatado con el Valencia a puntos
y por detrás de los anteriormente mencionados Granollers y Atlético de Madrid.
Seguro que pocos son conocedores de estas pequeñas gestas.¿Cómo lo hicieron?...todavía podemos preguntárselo a los Pedrero, Martínez o Loidi.
Su respuesta os la puedo adelantar: con lucha, sacrificio y humildad.
Han sido buenos profesores, han tenido buenos alumnos, y nuestras 24 Horas de
Balonmano es la muestra viva de su herencia.
Que sirva este año nuestra pequeña Fiesta del Balonmano Aragonés como homenaje
a nuestros mayores, que nos den fuerzas para continuar lo que sin querer, o quizás
queriendo, han conseguido con este deporte, convertirlo en nuestra filosofía de vida
deportiva y crecimiento personal.
Un cordial saludo para todos. |